
Me enseñaste a escribir desde el fuego, desde el vientre y la carne preñadas de alma, desde la ventana abierta _cuando en la mía lucía la hermosa luna y la tuya arropaba al ocaso_ bendiciendo las horas del padre Sol.
Me enseñaste a escribir desde el fuego y aunque te suene extraño, hoy te cuento:
Que antes de ti, ¡yo aprendí del amor en los Templos Sagrados! En la casa de Isis, de la madre Afrodita, en la palabra de Dios siempre amada y aún no escrita. No, todavía por ningún hombre sobre la faz de la Tierra.
Te diría, amado mío, que llevo en mis entrañas la edad y la fe del mundo. Que mis sueños arropan la infinita presencia de la boreal aurora, y que mi vida es ahora:
el génesis travieso de la primavera, pues soy la geminiana en estos tiempos. Y también te diré, aunque tú aún no lo creas, que bien podría yo morir de amor, si es que el amor un día a mí me falta.
Me enseñaste a vivir en las alas, y ahora que lo recuerdo me suena ¡tan bello como irónico! Tú, que me conociste como la mujerdeaire Imaginate, vida, sin acento ¡eh!, tan solo imaginate…
Y aunque te suene algo cobarde por mi parte, hoy debes saber: ¡Qué el aire ya he abandonado y que, ahora, de la Tierra clara soy!
Y en la Tierra que camino, Yo, lo confieso: adoro vivir despacio. Aquí he descubierto, que amo y necesito mostrarme con lo puesto y andar por lo sencillo y ya no como hacía de niña tan frágil, tan etérea y tan de aire y de puntillas.
Y ahora, bajo el signo de Leo y de un portal entero, vuelvo a escribir letra por letra tu verdadero nombre: el primero, aquel que solo te susurraba al oído el niño Dios que un día, amado mío, también serías tú bajo mis alas de Isis.
Y en esas alas mías de la diosa y la flor, de la voz y del canto, de la luz y la frescura en la piel, de la fragancia en la rosa y la bella mariposa... En esas alas prodigiosas del quebrado misterio de la Luna y su legado secreto a cada amante, en la boca desnuda de la Diosa y de la mujer que ahora soy, he de decirte: que el mundo es demasiado inhóspito para los que aunque vivamos la carne, pertenecemos al aire. Sí, el mundo se hace tan rudo y tan inhóspito como un invierno en el norte sin el Sol, amor… Porque la noche ya casi nunca abriga lo suficiente, y el alma del recuerdo prendida a la intemperie anda trayendo el imposible verso del: “Love is in the air” y respondiendo, tan viva al mismo tiempo: “Yes! But when will love come down to Earth?…”
Pues como tú bien sabes, la vida pasa inexorablemente y pasa factura lo que no se ha vivido. No, todavía. Y, sobre todo: no, al traslúcido, ante la inabarcable luz de los astros…
Tan desnudos y nítidos como ya va haciendo falta en estos tiempos, amor, y a fin de cuentas, escribo, por eso...
Hoy
solo
te escribo
estas palabras
bajo el signo del León
encendido:
«Que todo en este mundo ha nacido del verbo y que las cosas de esta vida, solo cobran sentido, si bajo el Reino del Amor se viven y se nombran. Entonces acontecen, suceden y se visten con un lenguaje milenario, extraño para algunos y nunca olvidado, para que los que como tú y yo :
ya hemos ardido en brazos del infinito Amor»


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