Nadie nos borra los poemas

Ahora solo intuyes que la caída es libre. La distancia es un arma de doble filo. Si se te acerca, disparas y si se aleja ya no elegirías ser tú el «muerto». Entonces la soledad de los huesos cobra otro sentido. Que nadie rompa este insomnio. La esfera de la noche en llamas. Que nadie venga a preguntar por qué no ha sido.

Le amaba por conjugar la locura. Volaba y cruzaba el charco. Océano manso. Un hogar en un cuerpo de lobo. Su irrealidad este pozo. Díganle, por favor, que nunca le he pertenecido. Este lenguaje es mi casa. Aquí no me arrepiento de NADA. Hablo de transparencia, de haber salido de la jaula. De estar soñando que VIVO. Que ahora ya conozco la osadía. La niña de trapo. Y que después de todo, yo misma nos salvo. Reconozco mi nombre, Venus al norte, a mi gatita dormida sobre el escritorio. Este lenguaje es nuestra casa. Nosotras tenemos garras. Ahora, vivimos en la noche sanas y salvas de los depredadores.

Nadie nos borra los poemas.  

Una respuesta a «Nadie nos borra los poemas»

  1. Avatar de Rafael

    Es cierto, «nadie nos borra los poemas», y menos a esa «niña de trapo…» que citas.
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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