Alan: Entre el Cielo y la Tierra — el sitio donde el lenguaje decide que las reglas de la gravedad son opcionales y el amor es una lengua antigua que todavía no ha terminado de escribirse.
Jane: Hoy recorremos un poema en prosa de mayde molina que habla de escritura, de transformación y de lo que significa nombrar el amor cuando el mundo se ha vuelto demasiado inhóspito para los que pertenecen al aire. Empecemos con eso.
Me enseñaste a escribir desde el fuego
Alan: El poema plantea una pregunta que no llega a formularse del todo: ¿qué ocurre cuando alguien te enseña a escribir desde el fuego y tú descubres que ya llevabas ese fuego dentro, aprendido en otro lugar, en otro tiempo, quizás antes incluso de que existiera la escritura?
Jane: El texto lo dice con precisión casi ritual: «Que todo en este mundo ha nacido del verbo y que las cosas de esta vida, solo cobran sentido, si bajo el Reino del Amor se viven y se nombran. Entonces acontecen, suceden y se visten con un lenguaje milenario, extraño para algunos y nunca olvidado, para que los que como tú y yo ya hemos ardido en brazos del infinito Amor.»
Alan: Lo que eso significa en la práctica es que el amor no es solo un sentimiento sino la condición previa del lenguaje. Sin él, las cosas ocurren pero no suceden, existen pero no se nombran. El verso es la prueba de que algo fue real.
Jane: Y esa idea se sostiene a lo largo de todo el poema. La voz que escribe viene de los Templos Sagrados, de la casa de Isis, de la madre Afrodita, de una palabra de Dios que describe como «siempre amada y aún no escrita.» Hay una genealogía espiritual antes de que aparezca el amado.
Alan: El poema también traza un viaje de identidad: la mujer de aire que era, literalmente llamada «mujerdeaire», ha abandonado el aire y ahora camina la Tierra. No como renuncia, sino como elección. Vivir despacio, mostrarse con lo puesto, andar por lo sencillo.
Jane: Y sin embargo el final del poema sostiene la tensión sin resolverla. El mundo sigue siendo inhóspito para quienes, aunque vivan la carne, pertenecen al aire. La última imagen es ese verso imposible, «Love is in the air», respondido con otra pregunta: «Yes! But when will love come down to Earth?»
Alan: Dos idiomas, dos registros, la misma pregunta sin respuesta. Eso es la estructura del poema entera en una sola línea.
Jane: Exacto. Y debajo de todo eso late la idea de que lo que no se ha vivido pasa factura. No todavía. Pero el tiempo corre, y por eso se escribe.
Pip: El fuego, el verbo, la Tierra. Todo nombrado para que exista.
Mara: La próxima vez veremos qué más lleva Entre el Cielo y la Tierra en ese espacio entre lo terrestre y lo divino.



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